Esta mañana salí de casa, a bordo de mi coche, y no sé por qué extraño fenómeno metafísico-mental me puse a pensar en mis mujeres. Será eso de que hoy es Sant Jordi y uno se deja llevar por la tradición aunque sea foránea de regalar a la mujer una rosa y un libro. Pues no tengo rosa ni libro, pero decidí regalarles una dedicatoria de un cantautor de excepción como es mi "paisano" Silvio Rodríguez. Van para todas ellas, las que alguna vez amé, las que amo/amaría, las que amaré y a todas las demás.
A LAS QUE ALGUNA VEZ AMÉ
Óleo de una mujer con sombrero
Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.
Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.
La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.
Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Qué me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.
Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.
A LAS QUE AMO/AMARÍA
Ojalá
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
A LAS QUE AMARÉ
Al final de este viaje
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol te dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin,
son Dios,
quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.
Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza un camino,
otro buen camino que seguir descalzos
contando la arena.
Al final del viaje estamos tú y yo intactos,
quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.
A TODAS LAS DEMÁS
Días y flores
Si me levanto temprano
fresco y curado
claro y feliz y te digo:
voy al bosque para aliviarme de tí
sabes que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
y mucho color
y te pongo en la risa
en la ternura, en la voz
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir tu sudor.
Pero si un día me demoro
no te impacientes ya volveré mas tarde
será que a la mas profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día
la rabia simple del hombre silvestre
la rabia bomba, la rabia de muerte
la rabia imperio asesino de niños
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre, por Dios, tengo frío
la rabia es mío, eso es mío, solo mío,
la rabia bebo pero no me mojo
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo, zapato de tierra
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia
la rabia coño, paciencia, paciencia
la rabia es... mi vocación.
Si hay días que vuelvo cansado
sucio de tiempo
sin para amor
es que regreso del mundo
no del bosque, no del sol
en estos días, compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.
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